martes, 21 de mayo de 2013

A MIS MECENAS

Queridos mecenas:

Hace apenas unas horas que alcanzamos el cien por ciento del objetivo del crowdfunding de mi nueva novela, “Nacemos muertos”, y a pesar de que le quedan aun 23 días, les escribo porque no quiero que esto que siento ahora y que es tan especial, se diluya en el tiempo. 


No muchas personas conocían este método colectivo de financiamiento, cuando hace 22 días iniciamos el proceso; todo era aun incierto, muy inicerto. Cualquier cosa podía suceder. Podía ser que la gente lo encontrara muy confuso; que desconfiara; que no le interesara el tema de la novela, o que se entusiarmaran con la idea; esa era mi esperanza.
Yo sabía que estaba corriendo el riesgo de hacer el ridículo, de exponerme al desaire o a la incomprensión, pero había que hacerlo. ¿Por qué? Porque tenía al alcance de mis dedos, el mundo entero, al menos "mi" mundo entero. Sí, el internet, y muy especialmente, las redes sociales, a las cuales entré no hace demasiado tiempo, me habían abierto una ventana colosal.
Sé que mi caso en el facebook es raro. Por lo general, yo estoy siempre delante de la computadora, y no me comunico con mis amigos por facebook, sino por mail. Pero sabía que las redes sociales son una herramienta importante de comunicación con los lectores y la gente interesada en los mismos temas y problemas del mundo que yo, aunque no nos conozcamos personalmente.
Durante el último año, empecé a postear sobre aquellos noticias puntuales que me llenaban de indignación o de asombro. Y cuál fue mi sorpresa que inmediatamente, los amigos de facebook, para entonces, alrededor de 5000 (cifra a la que llegué quizá por ser conocida de mi época como actriz) comenzaron a responder en el muro, a expresar sus ideas, a enojarse, a emocionarse, a discutir. En algún post llegaron a sumarse hasta más de 400 comentarios.

Para mí fue como entrar a otra dimensión. Me podía comunicar con el mundo entero, y muy especialmente, con mis compatriotas, en tiempo real. En esas conversaciones pude entender mucho de lo que nos estaba pasando a nosotros los mexicanos. Pero eran (y son) tan intensos y descarnados los comentarios y discusiones que, por seguridad de los participantes, suelo borrar la mayoría de ellos al agotar el tema, después de pasadas unas horas. Como una catarsis, en mi muro, todos nos expresamos sin cortapisas, a veces con los ánimos  caldeados, lo cual me parece perfecto, y luego, con un teclazo, adios a quienes quisieran espiarnos. Claro que no soy tan ingenua, y los “malos” habrán tomado notas, snapshots y demás, pero al menos tenían que darse prisa.
Así fui construyendo una familia paralela en el facebook, (porque el twitter no me gusta demasiado para esta dinámica), con la que comparto temas, intereses, ideas. Algunos amigos llegan y se van; otros se quedan; yo, voy a otros sitios, y al final, estamos conectados. ¡Qué cosa más importante!
¿Cómo pasar por alto una herramienta tan increíble como ésta para mi novela más personal, “Nacemos muertos” ? Yo quería que llegara a quien debía llegar, a la gente cercana a mi forma de ver la realidad.  Escribí “Nacemos muertos” casi como una catarsis por la angustia que me provoca la violencia que estamos viviendo en México, pero sobre todo, por lo que significa para las personas con nombre y apellido, con hijos, maridos, esposas y amigos victimizados en esta locura que vivimos. 

La primera noticia que tuve del crowdfunding fue en septiembre, cuando mi marido Alberto López Aroca, escritor español, se enteró por un amigo suyo del crowdfunding como modalidad de financiación. A los pocos minutos, estaba decidido, él haría un crowdfunding de una novela suya cuyo título ya circulaba con gran expectación, “Charlie Marlow y la rata gigante deSumatra”. Fue un éxito y sigue a la venta en su sitio; y después, en enero, vino un segundo crowdfunding, “Los Náufragos de Venus”, otra vez exitoso y que está por entregarse.
No había mucho que pensar, “Nacemos muertos” por ser mi novela más personal, una novela que habla sobre nosotros y nuestros problemas, era carne de crowdfunding y así, previo anuncio en las redes para explicar lo que era ese término tan gabacho, y recibir el sí de Rius, que me cedía una ilustración, el 28 de abril me tiré sin paracaidas y lancé al ruedo “Nacemos muertos” . “¡A ver qué pasa!”.
Suspenso total. Cualquier cosa podía suceder. Pero cuál fue mi sorpresa cuando el primer día, al momento del arranque, ideame, la plataforma que había contratado como puente de pago y que facilita el trabajo del contador, (pues sólo para eso sirven las plataformas), me dejó colgada de la brocha, pues no se podía pagar. Así de simple. Ya había tenido problemas graves con ellos hasta para subir el proyecto, pero esto ya fue el colmo, y encima, me respondieron que era domingo y que ellos estaban descansando. Así que, Alberto, que es más listo y decidido que nadie, me dijo: “Tranquila, vamos a hacer la plataforma en el blog de “Nacemos muertos”, y en cuatro horas, horas terrible por la tensión, lo tuvo listo. 

Yo pensé: “Ahora sí, me van a mandar a volar”. “No se van a fiar de que esto es un proyecto serio”. Al contrario. TODOS me dieron ánimos para enfrentar el temporal, que era grave. TODOS.
Eso ya empezó a darme indicios de lo que sería este crowdfunding. Las personas respondemos al auxilio o a la comprensión de manera abrumadoramente mayoritaria. Parece una tontería que alguien a muchos kilómetros de distancia te escriba: “Tranquilo”, y te tranquilices, y cuando alguien te escribe: “Felicidades, vas bien”, realmente te aliente. Pero así es.
¡Qué gran diferencia con mis dos novelas anteriores publicadas por dos de las más grandes editoriales! No porque tuviera ningún problema con ellas, sino porque la experiencia es completamente diferente. ¿Por qué? Porque han pasado 22 días y cientos de amigos han compartidos, difundido entre sus conocidos y aportado directamente al crowdfunding y esto sí hace una diferencia.
No es lo mismo ver cómo tu libro se vende en una librería, a que sean los lectores quienes lo financien, lo defiendan y lo compartan, aun antes de que exista o de leerlo. Es no sólo emotivo, sino de una trascendencia inconmensurable.
Siempre he defendido que el estado de cosas debe cambiar; ahora empezamos a tener los medios reales para cambiarlas.
Este mecanismo de edición es una pequeña parte, síntoma o expresión de ese cambio, pero lo trascendente es que por ese espíritu, por ese camino, es por donde pueden cambiar las cosas para que funcionen y sean para nosotros, para todos.
Hoy es un libro por crowdfunding; mañana, un hospital colectivo, una escuela; lo que decidamos, no lo que nos impongan, ni un consorcio comercial ni una autoridad, ni nadie.
Cada aportación nueva, muchas veces, muchas, de personas con las que no he tenido contacto alguno, me ha llenado de emoción y de alegría. Me conmueve profundamente, porque pienso que otros modos de hacer realidad las cosas es posible, y no sólo deseo infundado.
          A todos ustedes que fueron los 112 mecenas que se arriegaron conmigo y apostaron por esta aventura, mi agradeciemiento siempre. Será un gran honor enviarles “Nacemos muertos”, novela que ustedes han hecho posible.

 
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Alma Neri Chapa
Salvatore Mosselli
Ilka María Campos
Rodolfo Santos Dávila
Roger García
Ana Luisa Ortiz
Alberto López Aroca
Claudia Wenzel
Eduardo Lamazón
Mario Oliva 
Rafael Millán Rocha
Rosario Rodríguez Mata
Wendy Gallardo Roth
Ramiro Vázquez Veloz
Ana M. Aragonés
Kiki Lei
José Israel Velarde Villegas 
OAM082075
Sandra Grave
Beatriz Molina Hernández
Andrés Aullet
Gina Archo Vargas
Francisco Agraz Martínez 
Alberto Pérez Schoelly
Francisco Gallego Aredondo
Julio César Gerónimo Oseguera
Iván Antonio Medina Luna
María González Albo
Mauro García
José Antonio Pérez Becerril
Víctor Hugo Borja
Antonio López Quiles
Luis Mario Corzo
Jorge Botello Juárez
Denis Herrera
Irene Arriola
Antonieta Rubín Vargas
Rafael Chávez Rivera
Teresa Costa Celorio
José Luis Noval Noriega
Araceli Aguilar Tizcareño
Graciela Filippelli
Connie Lepe 
Begoña Lecumberri
Michael K. Schuessler
Ana Lozano de Swaan 
Mario de Sandozequi
Mayte Noriega
Eduardo Mendoza Rangel
Christian Enrique Tenorio Mesones
Francisco Vidal Armario
Jesús Cobo
Cecilia Herreros Vacas
Nathalie Folch 
Dennise Rivera 
Diana Campos Borrell
Jordana Vera
Nelly Pérez Islas
Óscar Calahorra Fuertes
Maricarmen Treviño Carrillo
Patricia Thomas González
Luis Bueno Rodríguez
Evelia Ayala 
Ana Benito Vinós
Raúl de la Cueva Díaz
El movimiento Zeitgeist México
Fernanda de la Cueva Lombera
Guillermo Leiva
Juan Arturo Brennan
Rodrigo Ibarra
Cuauhtémoc Arce
Adrián Kornhauser
Caurel Lecer
Noel Ulises Quijano Balvin
Marcela Martínez del Río
Rocío Barrionuevo
Roberto González Vázquez 
Manuel Rodríguez
Víctor M. Gutiérrez Torres
Víctor M. Jolalpa Escamilla
Mauricio Pecoraro 
María de Lourdes González 
Jorge Artee Elías Calles 
Alvaro de Lachica y Bonilla 
Verónica Tlahuitzo Pérez 
Alicia Garza 
María Cruz Ripoll Quintas 
Blanca Hernández Rodríguez 
Irma Maciel Lozano 
Elia Garza Villareal
Fernando Colchero 
Andeea Catana 
Elisabeth Morote 
Isaac de la Concha García
Juan Antonio Vega Cuevas
Beatriz Sánchez López 
Marcos Neumann García 
Erika Sánchez Ledesma 
José Luis Villegas 
Víctor Cuchi Espada 
Vanessa Carreón Ortega 
Parménides Martínez Acosta 
Antonio López Zárate 
Rubén Munguía Torres 
Arlen Grijalva 
Isa Kerlobb Fichman
Juan José Franco Cuervo 
Rodolfo Santos Dávila 
Luis Mario Corzo






viernes, 10 de mayo de 2013

La irreverencia de Rius: el imprescindible


La irreverencia de Rius:
 el imprescindible.

¿Por qué creo que Rius es el monero más importante que ha tenido México? Entre otras razones que expondré más adelante, por su talento infinito y probadísimo, que acreditan sus más de 100 libros y cientos de número de sus series Los agachados y Los Súpermachos, con tirajes semanales de ¡250 mil ejemplares!; porque en los momentos de mayor censura y represión en México, tuvo el valor de criticar duramente el orden establecido y; porque tuvo la inteligencia 
 y la malicia para poner el dedo en la llaga y no dejarse aniquilar, a pesar de que estuvo a punto a morir a mano de los sicarios del infame presidente Díaz Ordaz que lo secuestraron en 1969 para silenciarlo... pero Rius, no se calló.
Eduardo del Río ha cultivado el misterioso arte del escapismo a la censura; es el gran maestro de cómo burlar la represión una y otra vez.
Pero de nada tendría que escapar Rius si no fuera porque siempre da en el blanco. A nadie hubiera molestado si no fuera tan certero. Rius siempre la ha tenido clarísima, como decimos. Sabe exactamente dónde está el núcleo del problema, de las crisis, de los sinsabores de nuestro país y de los intríngulis del poder económico, político, social y religioso, no sólo en México, sino en el mundo.

Sabiendo dónde se encuentran las causas del problema, no tiene jamás cortapisas ni se reprime en exponerlas y explicarlas con total irreverencia cuando amerita y absoluta seriedad cuando debe.  Y lo mejor de todo: hace llegar su mensaje a la gente de la manera más amable y eficaz: mediante el humor, y en su caso, un humor complicadamente sencillo. Digo complicado, porque no hay nada mas difícil que la esencia de una idea nos dé de lleno en el centro del cerebro, donde no hay manera de escapar ni de evadirla. Y él lo logra sin que muchas veces nos demos cuenta siquiera; como un maestro.




Su enclave emblemático, San Garabato, es un pueblo mexicano que si no sabemos dónde está es porque los políticos han prohibido ponerlo en la cartografía mexicana, pero… como cada pueblo en un San Garabato, no han podido desaparecerlo. Para que no nos hagamos bolas, Rius nos ofrece en San Garabato un digno representante de cada clase social, de cada esfera de poder, y de sus variantes y matices. Así, por ejemplo: Don Perpetuo del Rosal, el presidente municipal; Doña Eme, la beata; Ticiano Truye, el tendero; y claro, Calzoncin, el indio sabio, enigmático y inescrutable, que vemos siempre envuelto en una ¡manta eléctrica!; válgame la ironía y el guiño de humor.



¿Quién se iba a aventurar en México a convertir a un indio en el personaje central de un comic? Sólo alguien como Rius que nos entiende muy, pero muy bien a los mexicanos, pues aunque exista en México tan acendrado racismo, a pesar de que lo neguemos, todos sabemos que los indios tienen una sabiduría y un temple que les confiere un respeto indiscutible. Y cuidado, que no soy de las que hacen la apología de los indígenas por corrección política ; valgame el cielo, no.
Cuando tuve el honor de entrevistar a Rius en el canal 22, yo sólo conocía su obra y no sabía, aunque lo intuía, el temperamento de esa leyenda viviente. Cuál fue mi alegría cuando entró al estudio de televisión ese hombre de sonrisa abierta y un tanto picante y ojos dulcísimos, rodeado de una aureola de humildad, pero de humildad verdadera, no impostada, como he visto en otros muchos artistas. La humildad de quien sabe perfectamente lo que es y lo que ha logrado en la vida; de quien no necesita demostrar nada a nadie porque su obra, su trayectoria y su dignidad lo avalan.
En aquella entrevista, como en otras muchas que he leído y escuchado de él, respondió con candor, con honestidad y con picardía, lo que hizo que la entrevista corriera como el agua. Una hora, poquísimo tiempo para el aluvión de preguntas que me hubiera gustado hacerle.
            Ahora bien, yo me pregunto cómo ese hombre sabe tantísimas cosas y con tal profundidad, y más todavía en aquella época, ¡sin internet! Rius nos enseñó a Marx, nos habló de Quetzaotcoatl, la Perestroica, la cocina vegetariana, la Biblia como una linda tontería y asi, más de 100 títulos. Pedagogo profundo y preciso, no dejó tema por abordar ni títere sin cabeza.

Y no sólo es excepcional por su sabiduría, sino por su fecundidad ¿Cómo has sido tan prolífico?, le pregunté. « Porque no hacía otra cosa en todo el día ». También nos contó que le daba pena haberse perdido de muchas cosas por esa dedicación absoluta a su oficio.
También le pregunté si dividía el trabajo, si alguien le ayudaba a llenar los textos en las viñetas o a colorear. No, lo hacía toditito de principio a fin. Sorprendente.
Cómo me hubiera gustado estar presente en algún encuentro entre Rius y mi querido amigo Guillermo Mendizabal, dueño de Editorial Posada, donde Rius publicaba su obra. Guillermo, editor excepcional y entrañable amigo al que extraño muchísimo, hizo la mancuerna perfecta para divulgar la obra de Rius. Ambos, valientes y osados,  lograron lo impresable: vencer a la censura y lanzar la obra de Rius al pueblo mexicano.

Monero sin veleidades, hombre de bien y para el bien, ese es Rius. Eduardo del Río, jamás ha hecho concesiones, por eso se ha ganado el respeto de todas las generaciones. Nunca ha claudicado, nunca se ha hecho tonto ni a bajado la guardia. Rius es un imprescindible, como no pudo decir nadie mejor que Bertold Brecht:

"Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles."

Ese es Rius y no hay muchos como él ni México ni en ningún otro lado.



jueves, 9 de mayo de 2013

POR MI PROPIA MANO (relato) - fragmento PRECUELA DE "LOS HIJOS DEL TIEMPO"



A continuación les ofrecemos un fragmento de POR MI PROPIA MANO,
la novela corta que se ofrece como recompensa (la número 3) en el crowdfunding NACEMOS MUERTOS, la novela de Ana Colchero que sólo existirá si USTED la apoya


El escozor aumentaba por instantes mientras subía por las fosas nasales. La imposibilidad de abrir los ojos era tolerable frente a la incapacidad de respirar. Mi garganta, bloqueada por la inflamación, sólo dejaba pasar el vómito que aliviaba momentáneamente el embiste de los gases lacrimógenos. Doblado en dos, buscando a tientas con las manos extendidas el chorro de agua que mi débil oído escuchaba, sentí el golpe contundente que rasgó la carne de mi sien. 
Por largo rato, el pasar de los edificios, los árboles y los letreros de las calles se sucedían delante de mis ojos sin comprender que ese era el ángulo de las cosas desde el piso del camión descubierto al que me habían echado. El olor mezclado de la sangre, el vómito y el sudor no eran sólo míos, también de los otros que se amontonaban junto a mí. La inconsciencia intermitente que me provocó el golpe, desdibujó mi recuerdo del trayecto, y no fue hasta que llegamos al galpón que tengo memoria precisa. Ahogados por algo como un líquido en mi cerebro, escuchaba los gritos, entendía los improperios, y el odio y la necesidad de inspirar miedo de aquellos hombres. El cansancio y la confusión fueron el narcótico de los primeros momentos. Después de no sé cuántas horas, mis sentidos ganaron presencia y se confirmó mi temor: estábamos a merced de la policía en un lugar clandestino, lo que presuponía que seríamos tratados como trasgresores de la ley y el orden, como terroristas o guerrilleros, ni siquiera como delincuentes comunes a los que sí se procesa por las vías legales; vamos, que lo que seguía era la tortura.
Desde que tengo memoria imaginé el día en el que sería torturado. Me decía una y otra vez que mis convicciones o mi fuerza me harían invencible, pero en el fondo era consciente de que eso lo diría el momento, pues nadie conoce su propio dolor hasta que alguien nos lleva al límite desconocido del sufrimiento.
Cuando me arrastraron ya conocía el camino y la silla y el foco y las palabrotas y la picana y la culata, lo que no conocía era mi verdadera constitución. Con cada golpe iba haciéndome más pequeño, me encogía y me guardaba dentro de mí mismo, como quien se muere de frío y de tristeza y de lástima. No había nada que contestar a estas bestias estúpidas que preguntaban cosas que ya sabían, sólo como justificación para torturar, sólo para copiar el símil de la escena ridícula de pegarme para escarmentar mi osadía; osadía que ellos ni siquiera entendían a qué.
Pero los golpes tuvieron su efecto, desde ese día el aprecio por mí mismo decayó. Mi imagen cubierta en vómito y orines, mi cara machacada a culatazos, mi hombría humillada a toques de picana, mi humanidad convertida en un desecho.
Salí de ahí a los once meses, después de perder el oído por completo a causa de una afección de infancia, agravada por las sesiones de tortura y las infecciones sin tratamiento. Volví al cuartito que me servía de taller y de habitación, y que milagrosamente nadie había invadido. Al  salir del “sistema”, me habían dado ese sitio que yo tenía que pagar con el trabajo que también me habían destinado y que yo dejé muy pronto, para dedicarme a hacer retratos a personas en la calle. Me sorprendió ver que no lo hubieran reasignado; ni siquiera se habían dado cuenta de mi deuda, pensé. Mis dibujos seguían en su sitio, polvorientos; mis cigarrillos sabían ya a viejo y todo olía a abandono.
Saqué del envoltorio las cartulinas con los rostros de mis compañeros de prisión. Pero había un envoltorio que quería abrir con calma entrada la noche, así que abrí una vieja lata de atún, que me supo a gloria, y cuando ya había lavado los pocos platos que utilicé, llené un vaso con el aguardiente que quedaba en una botella y saqué los dibujos que había reservado.
Cuando en la cárcel me di cuenta de que me estaba quedando sordo, pasé días en los que creí que me volvería loco. Desde niño me había perseguido la angustia de esa posibilidad; por eso me había hecho dibujante, no quería verme sin trabajo si la sordera me alcanzaba. Siempre tuve presente la etapa de mi infancia en la que mi madre ingresó a prisión y yo al sistema, y me vino esa infección agudísima en los oídos y la garganta. La familia de acogida no hizo caso, creyendo que lo que me pasaba era que estaba deprimido. Para cuando me llevaron al hospital uno de los tímpanos se había reventado y el otro estaba muy lastimado. Nunca volví a saber de mi madre y pasé por varios hogares de acogida, hasta que cumplí los dieciocho. Me hice de un puesto en Central Park, en la esquina junto al quiosco de revistas, cerca de la avenida, donde pasaban muchos turistas. Algunos se detenían con la esperanza de llevarse un souvenir muy personal de la gran ciudad. Afortunadamente soy bastante buen dibujante y rápido, por lo que en un buen fin de semana hacía casi el suficiente dinero para llegar al siguiente. Además tenía un aspecto inofensivo, nada en mí llamaba la atención; de no ser por mis retratos, nadie hubiera volteado a mirarme. Quizá era a causa de ese físico anodino que mi timidez era tan grande, o quizá, ésta configuró en parte mi semblante. Nunca fui atlético, más bien bajito y de constitución delgada, y aun cuando procuré ejercitar mis brazos para adquirir un poco de la robustez que la naturaleza me había negado, nunca llegué a ser fuerte, por lo que siempre busqué no meterme en problemas. Todo esto me llevó a no tuve suerte con las chicas, ni éxito en nada; era un tipo de veinticuatro años que se había quedado sordo, que había pasado los últimos once meses en la cárcel por participar en una manifestación contra algo que ya ni recordaba, a la que había asistido casi por no tener nada mejor que hacer y otro poco por rememorar los deseos de rebeldía de la adolescencia.
 (...) 

© Ana Colchero, 2013


Precómprela AQUÍ.

martes, 30 de abril de 2013

POR QUÉ ESCRIBÍ "NACEMOS MUERTOS"

 
 Nacemos muertos no cuenta sólo el sufrimiento de las víctimas de la violencia en México, no; cuenta el fenómeno descarnado de quienes en lugar de un duelo, enfrentan persecución, amenazas que no terminan, hostigamiento...
     El asesinado no es nunca la única víctima; el daño se extiende alrededor y no se constriñe al terreno del dolor. La vida se sacude, se tiñe de rojo sangre, de negra sospecha, de miedo duro, pues una presencia perenne nos observa, nos hostiga y nos persigue. 
    Nacemos muertos es una novela negra y un thriller, porque cuenta la aterradora montaña rusa en la que los familiares de la víctima se ven envueltos, sin deberla ni temerla. La maraña que comienza a tejerse a su alrededor, va sacando en ellos instintos, reacciones y estrategias de sobreviviencia insospechados y sorprendentes.
   La transformación de los personajes en Nacemos Muertos es un retrato de cómo los instintos más brutales, amorosos y lúcidos, pueden explotar, porque hay que  sobrevivir y proteger a los nuestros.

¿CÓMO NACIÓ LA IDEA?

   “¡¿Pues qué desmadre es este, pues?! ¡¿Cuándo dijimos, órale, está bien que cada quien haga lo que le de su gana?!”, dice Patricio, uno de los protagonistas de Nacemos muertos.
   Esto mismo me preguntaba yo hace dos años viendo que la violencia en mi país no sólo no disminuía, sino que iba en ascenso.
    No me interesaba escribir sobre cómo viven los narcos ni sus componendas con el gobierno y con personas importantes. Yo, ese mundo no lo conozco, el que sí conozco es el de la gente que ha sido víctima o vive en medio de la batalla. Para ellos es esta novela. A ellos la dedico.
   Hay cientos de teorías, miles de especulaciones sobre los orígenes de la violencia en México, pero a mí lo que me importa es lo que está pasándole a la gente como yo.
   ¿Qué sucedió?,  nos preguntamos. ¿No hay consecuencias por los actos de violencia? ¿Nadie paga por sus crímenes, nadie responde por la seguridad nacional, nada? Una inmensa impotencia nos ha ido embargando. Es como si a las víctimas y a la sociedad toda nos dijeran, «a quien le tocó en la feria, que se aguante». Pero la violencia nunca se acaba con el asesinato de un familiar o un amigo; después empieza la persecución de los que quedan vivos.
  


Sólo el que lo ha vivido, el que lo está viviendo, sabe lo que significa que te maten un hijo, que desaparezcan a tu marido, a tu hermano, o ser «levantado» por un comando de hombres que nadie sabe quiénes son, pero que todo el mundo conoce; que viven a la sombra pero a plena luz del día, con la cara descubierta, porque no les pasa nada.
   Y no, bajo ningún concepto quería hacer una novela de narcos. Quería escribir una novela de la gente que ha sido víctima del crimen organizado y de sus cómplices y de una parte de la sociedad que mira con indiferencia los crímenes, pero ... en una orgía de sangre, todos salimos heridos, no hay de otra.
   
     Porque todos conocemos lo que nos está pasando, al leer Nacemos Muertos reconoceremos la verdad profunda de esa realidad, sin retoques, sin concesiones, sin melodrama. A calzón quitado. 
                                    
           (continuará...) 
 
 
  Después de un crimen, dejamos de ser lo que éramos para convertirnos en perseguidos, señalados, sospechosos…, y quizá, hasta en criminales. ¿En qué debemos transformarnos para sobrevivir y proteger a los nuestros? Averígualo leyendo Nacemos Muertos.

    Tú puedes hacer que exista, apóyala en:


“¿No dicen por ahí
que nosotros nacemos muertos…?”

lunes, 22 de abril de 2013

Breve explicación del CROWDFUNDING, por el cual publicaré "NACEMOS MUERTOS"

Breve explicación del CROWDFUNDING, por el cual publicaré "NACEMOS MUERTOS"    

-Escribí una novela NACEMOS MUERTOS y la quiero PUBLICAR;
-Necesito 5000 dólares para imprimirla y distribuirla;
-Durante 45 días, en http://nacemosmuertosanacolchero.blogspot.com.es/, podrán PRECOMPRARLA, junto con otros artículos relacionados con la novela: cuentos, láminas, carta de Aimée, etc.
-Si en esos 45 días logro el objetivo, 5000 dólares, en 6 semanas enviaré el ejemplar a cada lector a su domicilio;
-Si no logro el objetivo, mi novela no existirá y se devolverá el dinero a cada uno:
                                ¡¡ASÍ DE FACIL!!

Porqué quiero publicar por crowdfunding:

  Lástima que crowdfunding no tenga una buena traducción al español, aunque se podría traducir por "financiación colectiva"
   El crowdfunding viene a rescatar la tradición decimonónica de la "suscripción": método de financiación para imprimir periódicos y obras literiarias mediante la recaudación de dinero entre amigos y lectores del escritor y editor.     
  
Ahora la suscripción simplemente se hace por internet, y no se limita a los amigos cercanos, sino a todo el mundo con el que tienes contacto por la redes sociales.
   Crowdfunding es el nombre que se da a la preventa de una obra literaria, cinematográfica o de cualqueir índole, para financiarla; en este caso, la impresión y distribución de mi nuevo libro: "NACEMOS MUERTOS".
   Esta novela la escribí desde las tripas y el corazón, y por esto no quiero que ninguna editorial, distribuidora o librería la controle. Es una historia demasiado personal, demasiado importante para mí, pues habla de la violencia que estamos viviendo en México, y no quiero que la maneje nadie que no sea yo mera. Es una novela negra con estructura de thriller, y por su misma fuerza, no puede salir al mundo de otra manera que mediante un método de financiación colectivo: el crowdfunding. He tenido buena relación con las editoriales, y sobre todo con Suma de Letras, que me edita "Los hijos del Tiempo", pero  "NACEMOS MUERTOS" es para algo mucho más moderno, interactivo y revolucionario: el crowdfunding.
   El crowdfunding, se realiza en una plataforma de internet, una página registrada, que hace las veces de puente de pago. Por medio de esta plataforma, yo prevendo a los lectores mi libro y algunas sorpresas más, como por ejemplo, la más importante de todas, la reproducción de una lámina original para Nacemos Muertos, de Eduardo del Río, Rius, quien aceptó con su gran generosidad subirse a este carro de financiación colectiva.
   La novela se publicará sólo si la gente la apoya. Durante 45 días, mi proyecto buscará recaudar 5,000 dólares, (está en dólares para que desde cualquier país se pueda comprar), con los cuales yo podré imprimir mi novela y distribuirla por correo a cada uno de los mecenas, que así se les llama a los que apoyan el proyecto. A aquelos que quieran comprarla después del crowdfunding, la venderé un poco más cara de los 16 dólares que pediré durante los 45 días de financiación, claro. No venderé la novela en ebook; no voy a  cobrar por un archivo de computadora, por un pdf; sólo por un libro de verdad, de papel y tinta, con portada y contraportada y hasta con solapas.
   Por medio del método de crowdfunding se financian miles de proyectos en EU y Europa. En el 2012 los crowdfundings llegaron a mover ¡2,700 millones de dólares!
  Para los autores, este método de financiación representa un filón de libertad absolutamente brillante y novedoso. Las editoriales, cada vez más anquilosadas, más anticuadas, incapaces, generalmente, de apostar por ideas innovadoras y mejores precios, pueden estar llegando a su fin, al menos tal como las conocemos.
   Así que, o la industria editorial se pone las pilas, o todos, autores y lectores, iremos poco a poco buscándonos la vida, cosa que ya está sucediendo. Aunque como a las editoriales no se les va ninguna posibilidad de hacer negocio, muy pronto los veremos haciendo crowdfundings. Bueno, sé de algunas que ya lo están haciendo, aunque este método debería ser exclusivo para quienes sólo podemos financiarnos con el concurso de gente interesada en nuestro trabajo que se decide a apoyar la publicación precomprándola.
   Si bien los lectores tienen que esperar unas semanas para que les llegue el libro, sé, por haber participado en varios, que recibir en tu casa algo que gracias a tu apoyo existe, que tu colaboración e interés ha hecho posible, firmado por el autor de forma personalizada, y quizá hasta con gadgets extra que has pedido, se convierte en un fenómeno extraordinario de estos tiempos que corren, en los cuales las distancias y las ideas se hacen cada vez más cercanas. Hace unos meses recibí, justamente, «Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra» de Alberto lópez Aroca. http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/2013/02/charlie-marlow-y-la-rata-gigante-de.html
   Una ventaja para mí, además, es trascender fronteras. Cuántas veces me preguntan de otros países cómo conseguir mi novela; ahora yo misma podré enviarla a cualquier lugar del mundo.
   Inicio un crowdfunding para imprimir mi novela "Nacemos muertos" sólo en papel porque casi todos preferimos leer un libro que sostenemos entre las manos, y porque quiero, a pesar del trabajo que implica para mí, hacer todo el proceso de impresión y distibución yo misma, a mi modo, decidiendo desde la portada, la maqueta interior, y el tiraje, y sí, ganando no el 8 o 10% que me da una editorial, por regla general, sino el 65%. Que venderé menos, sí, es lo más probable, pero al final la ganancia no se la quedarán editoriales, distribuidores y libreros, sino mi impresor, el correo y yo.
   Esto no quiere decir que no vuelva a publicar con editoriales, pero no esta novela que tanto me importa y que quiero entregar de mi mano a la mano de mis lectores, gracias a que ellos la harán posible y no un consorcio editorial.
    ¡Me encanta la idea del crowdfunding, no lo puedo remediar!




domingo, 21 de abril de 2013

INCÓMODAS VERDADES SOBRE LA INDUSTRIA EDITORIAL Y EL CROWDFUNDING: LA FORMA MODERNA PARA PUBLICAR "NACEMOS MUERTOS"


INCÓMODAS VERDADES SOBRE LA INDUSTRIA EDITORIA Y 
EL CROWDFUNDING: LA FORMA MODERNA PARA PUBLICAR "NACEMOS MUERTOS"


  El Cerro del Borrego cobija a la ciudad de Orizaba, la refresca con su sombra y su viento verde de montaña agreste.
   Catalina de Erauso (1592- 1650), la Monja Alferez, vigila con celo el Archivo Municipal de Orizaba, vestido en estos días de feria para los libro.
   Mientras tanto, en el Parque López, la gente acude a ver quién va a platicar esta tarde sobre su libro o qué grupo de música va a tocar.
   Sí, así de distendidos y alegres vivimos la tercera Feria del libro de Orizaba los que tuvimos la suerte de ser invitados o acudir como asistentes, estos pasados días de abril.
    La presencia en bronce de la increíble Monja Alferez, no me parece casual en el precioso Archivo Municipal de Orizaba. El espíritu rebelde de esta mujer, soldado, monja y comerciante del siglo XVII, que luchó en cientos de batallas en España, Chile y Perú disfrazada de hombre, para terminar migrando a la Nueva España, asentándose en la ciudad de Orizaba y trabajando como transportista de mercancías entre la ciudad de México y Veracruz, se deja sentir entre niños y adolescentes que pasean o corren libres y felices por el patio del Archivo Municipal entre libros de todas las editoriales.
     Ver la fuente en el centro del patio del Archivo Municipal nos pone a silbar quedito:  "…allá en la fuente…" que decía Cri-crí en "El chorrito", que tenía calor y por eso estaba de mal humor, y en la cual nos da, además, senda cátedra de meteorología; en serio, pero si no me creen, óiganla:    
      

    Los ríos  Blanco e Ixtaczoquitlán,  inspiraron a los nahualt para bautizar como Ahuilizapan, "Lugar de aguas alegres", a Orizaba, la ciudad natal de Francisco Gabilondo Soler, Cri-Crí (1907-1990) quien le cantó a todo lo cotidiano y hasta a lo más misterioso. ¿Acaso  "La canción de las brujas" no hará referencia a la tradición veracruzana de brujas y brujos, por ejemplo, en San Andrés, bien cerquita de Orizaba? Yo creo que sí.
   Cri-crí también le cantó al sufrimiento de la muñeca fea, consolada por el ratón; a la vejez de las abuelas; a los muñecos que mucho antes que Pixar soñara con inventar Toy Story, Gabilondo Soler ya los había hecho cobrar vida y bailar en la noche mientras todos duermen; y al señor Tlacuache, El ropavejero, con su melancólica tonada que nos recuerda a Joaquín Pardavé en la película del mismo nombre. http://www.youtube.com/watch?v=72yALOOZpJE
     El BBVA, que donó el busto de la Monja Alferez, debería preocuparse de que entre muñecos que cobran vida y brujas que pululan en la zona, Catalina de Erauso se despierte y se ponga a quemar una o dos de sus sucursales, por aquello de los abusos bancarios.
   Lo mejor de la feria, al menos para mí, fue la gente que asistió a la presentación de  "Los hijos del tiempo", mi novela, y de "Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra", la novela sherlokiana de Alberto López Aroca. 
     Como es habitual en las presentaciones, hablamos de las obras, pero muy pronto, pasamos a la ronda de preguntas y ahí es donde se puso realmente bueno. A diferencia de otros eventos literarios, en éste, se sintió desde el primer momento que la gente había tomado como suyo el espacio. El hecho mismo de que se hiciera en medio de un parque, al aire libre, sólo protegidos por una lona por aquello de las lluvias, que en efecto llegaron, le imprimió el cariz popular que propició una comunicación entre todos realmente desenfadada y sincera. Enseguida se pasó por alto la división entre el escenario y el auditorio, y hablamos de todo, desde literatura, hasta política y también sobre el proyecto de edición de mi nueva novela "Nacemos muertos" mediante un crowdfunding, del que ahorita les platicaré.     
   Para cerrar, en la última intervención me preguntaron qué opinaba sobre la vuelta del PRI, y a mí sólo me salió del alma un: "Me da mucha tristeza", tras lo cual se desencadenó un tremendo aplauso que fue como un abrazo colectivo, socarrón y encabronado al mismo tiempo, por lo que para mí fue un cierre con broche de oro, pues a todos nos dio un ataque de risa y euforia que nos hermanó de la manera más divertida.
   Pero el tiempo se nos había ido como agua entre los dedos, así que les prometí que explicaría con detenimeinto en esta Cucaracha, los detalles del crowdfunding con el que voy a publicar mi nueva novela « Nacemos muertos » y las razones para no publicarla mediante una editorial, como mis otras dos novelas.


     Lástima que crowdfunding no tenga una buena traducción al español, aunque se podría traducir por « financiación colectiva ».
   El crowdfunding viene a rescatar la tradición decimonónica de la "suscripción": método de financiación para imprimir periódicos y obras literiarias mediante la recaudación de dinero entre amigos y lectores del escritor y editor.     
   Ahora la suscripción simplemente se hace por internet, y no se limita a los amigos cercanos, sino a todo el mundo con el que tienes contacto por la redes sociales.
   Crowdfunding es el nombre que se da a la preventa de una obra literaria, cinematográfica o de cualqueir índole, para financiar, en este caso, la impresión y distribución de un libro: "NACEMOS MUERTOS".
   Esta novela la escribí desde las tripas y el corazón, y por esto no quiero que ninguna editorial, distribuidora o librería la controle. Es una historia demasiado personal, demasiado importante para mí, pues habla de la violencia que estamos viviendo en México, y no quiero que la maneje nadie que no sea yo mera. Es una novela negra con estructura de thriller, y por su misma fuerza, no puede salir al mundo de otra manera que mediante un método de financiación colectivo: el crowdfunding. He tenido buena relación con las editoriales, y sobre todo con Suma de Letras, que me edita « "Los hijos del Tiempo", pero  "Nacemos muertos" es para algo mucho más moderno, interactuvo y revolucionario: el crowdfunding.
   El crowdfunding, se realiza en una plataforma de internet, una página registrada, que hace las veces de puente de pago. Por medio de esta plataforma, yo prevendo a los lectores mi libro y algunas sorpresas más, como por ejemplo, la más importante de todas, la reproducción de una lámina original para Nacemos Muertos, de Eduardo del Río, Rius, quien aceptó con su gran generosidad subirse a este carro de financiación colectiva.
   La novela se publicará sólo si la gente la apoya. Durante 55 días, mediante la plataforma latinoamericana, con sede en México, http://idea.me/, mi proyecto buscará recaudar 5,000 dólares, con los cuales yo podré imprimir mi novela y distribuirla por correo a cada uno de los mecenas, que así se les llama a los que apoyan el proyecto. A aquelos que quieran comprarla después del crowdfunding, la venderé un poco más cara de los 16 dólares que pediré durante los 55 días de financiación, claro.
   Por medio del método de crowdfunding se financian miles de proyectos en EU y Europa. En el 2012 los crowdfundings llegaron a mover ¡2,700 millones de dólares!
  Para los autores, este método de financiación representa un filón de libertad absolutamente brillante y novedoso. Las editoriales, cada vez más anquilosadas, más anticuadas, incapaces, generalmente, de apostar por ideas innovadoras y mejores precios, pueden estar llegando a su fin, al menos tal como las conocemos.
    ¿Quién no está harto de ver siempre los mismos títulos en las librerías, (caso vergonzoso por apabullante son las dichosas Sombras de Grey, ¿o era de Güey ?), junto a cientos de títulos que no duran ni quince días en la mesa de novedades? Los títulos "no bestseller", llamémosles así, no tienen tiempo de vida ni siquiera para ir haciendo crecer el  boca a boca , pues en nada de tiempo, ya no hay manera de encontrarlo. Con estos "no bestsellers", las editoriales tienen los títulos necesarios para ocupar muchos metros cuadrados en las librerías, aunque sólo le apuestan realmente a un porcentaje muy limitados de sus obras, las bestsellers, mientras las otras serán reemplazadas por unas nuevecitas de la misma editorial. !Tan bestial es esta práctica, que sólo en España en el 2012 se publicaron 69,788 títulos! 
    ¿Pero cómo puede darse este fenómeno editorial? En gran medida porque muchos autores, dan su trabajo a las editoriales sin cobrar anticipo, que es el único dinero que muchas veces vemos los autores. Sí, como lo oyen, algunos escritores, dan sus obras a las editoriales a cuenta de beneficios futuros que nunca llegan, al menos en la mayoría de los casos. Los autores cobramos, por regla general, entre el 8 y el 10% del precio de portada. Antes, un escritor siempre cobraba adelanto, pues nadie entrega algo por nada a un comerciante, como es la editorial; ahora sí. Curioso asunto, ¿verdad ? Si hay quien regale su trabajo, las editoriales los contratarán a ellos y no a quien exige, como es justo, el adelanto de toda la vida, y así, pagando sólo el costo de impresión, es como pueden llenar de títulos efímeros las librerías. A muchos les molestará el comentario, (especialmente, a quienes se tengan que poner el saco), pero no podrán negar su validez.
   Además, los precios desorbitantes son ya un freno definitivo para la venta de libros. Así es, y quien diga que podemos quitarnos varios cafés o cervezas a la semana para comprar un libro, son unos sinvergüenzas. Ni madres que voy a dejar de beber unas cervezas con los cuates, no más faltaba. Luego lloran de que la gente baje gratis los libros que se escanean en internet. Lo ha propiciado, por un lado, la tecnología que no podemos (ni debemos) parar y por otra, el precio de los libros. Muchos colegas pondrán el grito en el cielo porque no ataco a la mal llamada piratería, mal llamada porque nadie paga por descargar el libro; la gente lo sube sólo por pura generosidad, para compartir con los demás aquello que le gustó, y no cobra nada. A eso no se le puede llamar piratería.
   Así que, o la industria editorial se pone las pilas, o todos, autores y lectores, iremos poco a poco buscándonos la vida, cosa que ya está sucediendo. Aunque como a las editoriales no se les va ninguna posibilidad de hacer negocio, muy pronto los veremos haciendo crowdfundings. Bueno, sé de algunas que ya lo están haciendo, aunque este método debería ser exclusivo para quienes sólo podemos financiarnos con el concurso de gente interesada en nuestro trabajo que se decide a apoyar la publicación precomprándola.
   Si bien los lectores tienen que esperar unas semanas para que les llegue el libro, sé, por haber participado en varios, que recibir en tu casa algo que gracias a tu apoyo existe, que tu colaboración e interés ha hecho posible, firmado por el autor de forma personalizada, y quizá hasta con gadgets extra que has pedido, se convierte en un fenómeno extraordinario de estos tiempos que corren, en los cuales las distancias y las ideas se hacen cada vez más cercanas. Hace unos meses recibí, justamente, «Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra» de Alberto lópez Aroca. http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/2013/02/charlie-marlow-y-la-rata-gigante-de.html
   Una ventaja para mí, además, es trascender fronteras. Cuántas veces me preguntan de otros países cómo conseguir mi novela; ahora yo misma podré enviarla a cualquier lugar del mundo.
    Saldrán muchos a clamar por el libro electrónico y yo les digo: vamos a ver, ¿puedo yo cobrarle 15 dólares a nadie por un archivo de computadora? De veras que no. Me niego. Me dirán que si no valoro mi trabajo plasmado en el libro electrónico. Sí, claro que lo valoro, pero no le voy a cobrar a nadie 15 dólares por un archivo virtual. Yo hago libros y ofrezco libros en papel, el libro de toda la vida. Si a alguien le gusta tanto que se toma el trabajal de escanearlo y subirlo a la red, pues qué le voy a hacer. Pero yo, lo que prevenderé en el crowdfunding es un libro, libro de papel y tinta, con portada y contraportada y hasta con solapas.
   J.K. Rowling, que todo lo sabe, ya ha prescindido de las editoriales para vender sus ebooks y lanzó un sitio propio. http://www.pottermore.com/es
    Además, no nos engañemos, como esta Cucaracha es bien discreta, contestemos con honestidad: ¿quién ha comprado jamás un ebook? Yo no conozco a nadie. En el momento en el que se vende uno, ese uno lo cuelga en internet, y adios para siempre adios las ventas de ese título como ebook. http://www.lectoreselectronicos.com/showthread.php?10960-En-Espa%25F1a-no-se-vende-ni-un-libro-electr%25F3nico-por-cada-eReader
   Como afortunadamente tengo la costumbre de dudar de todo y no creer casi nada hasta confirmalo, me puse a investigar las cifras de ventas de los ebook,  y ¿qué creen que encontré? !!Pues que amazon dice que vende más ebooks que libros de pasta dura, pero NUNCA ha mostrado sus cifras de venta!! http://quincenadelibros.com.mx/notas/los-editores-dudan-de-las-cifras-de-venta-de-ebooks/
   Los ebooks, amazon los regala, no los vende. Y si no me creeen, entren y vean la cantidad de títulos con precio 0 y miles de ebooks como regalo con la compra de un libro en papel. Lo que sí parece ser un negocio redondo son las tablets para leer en forma digital.http://es.engadget.com/2011/12/15/amazon-desvela-las-cifras-de-venta-del-kindle-un-millon-de-unid/
     Aunque prefiero el libro, puedo leer en computadora y no tengo tablet. Pero al final lo que me importa es leer lo que quiero y confieso que si el libro que busco es  demasiado caro o no lo tienen en la librería de primera o segunda mano (donde suelo comprar mis libros últimamente), lo busco en internet y lo bajo gratis. !Sí… ! Y que alguien tire la primera piedra… Todos lo hacemos y decir lo contrario es contradecir las inmensas cifras de la mal llamada piratería, 25.234.318 libros ¡sólo en España!, según uno de los informes. http://scriptaverba.wordpress.com/2013/01/20/pirateria-libros-correveidiles-e-irresponsables/
       Y si hay tanta piratería es porque el ebook no se compra, lógicamente.
   Una cosa les digo a aquellos amigos que lloran lágrimas de sangre por los millones perdidos a causa de la mal llamada piratería: la gente que se descargó un libro por internet gratis, no iba a comprarlo. Quien quiere el libro, va y lo compra, si puede; si no puede, no lo compra. Debemos darnos con un canto en los dientes, de que al menos la gente quiera descargalo y leerlo. Yo prefiero que me lean, a que no me lean. Claro que quiero cobrar por mi trabajo, pero después de lo que hemos analizado antes, es obvio que no será por el incosistente medio del ebook por donde voy a cobrar.
    Inicio un crowdfunding para imprimir mi novela "Nacemos muertos" en papel porque casi todos preferimos leer un libro que sostenemos entre las manos, y porque quiero, a pesar del trabajo que implica para mí, hacer todo el proceso de impresión y distibución yo misma, a mi modo, decidiendo desde la portada, la maqueta interior, y el tiraje, y sí, ganando no el 8 o 10% que me da una editorial, por regla general, sino el 65%. Que venderé menos, sí, es lo más probable, pero al fianl la ganancia no se la quedarán editoriales, distribuidores y libreros, sino mi impresor, el correo y yo.
   Esto no quiere decir que no vuelva a publicar con editoriales, pero no esta novela que tanto me importa y que quiero entregar de mi mano a la mano de mis lectores, gracias a que ellos la harán posible y no un consorcio editorial.
    ¡Me encanta la idea del crowdfunding, no lo puedo remediar!